Questions and Answers

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We invite you to read the document “Questions and Answers: Myths and Reality regarding salmon raised in Ventisqueros”.

We seek to preserve this activity for our children, our grandchildren. Leave a legacy for this country. We want to be proud of what we do, achieving a product of the highest quality and achieving a positive image of this industry, that is why this document, so that Chileans know how we produce this product, breaking down myths that are communicated due to ignorance or intentional misinformation.

Porque es un ácido graso esencial con múltiples beneficios, como potenciar el sistema inmune, el desarrollo cerebral y prevenir enfermedades cardiovasculares. Lo anterior porque nuestro organismo no es capaz de producirlo, por lo que es necesario incorporarlo a través de alimentos que lo contengan, como es el caso del salmón.
Desde que las ovas eclosionan y nacen los alevines, los salmones pasan por distintas etapas de crecimiento. En cerca de dos años, alcanzan su peso ideal de cosecha: aproximadamente cinco kilos.
Las proteínas y los aceites vegetales pueden reemplazar desde un tercio hasta la mitad de la harina de pescado en el alimento de muchas especies de cultivo, lo que reduce la necesidad de pescado capturado en la naturaleza. El uso de ingredientes a base de vegetales también ayuda a la industria a satisfacer la creciente demanda de proteínas saludables sostenibles.
Uno de los grandes mitos es decir que Noruega no utiliza antibióticos. Si bien Noruega, efectivamente cultiva los peces con mayor espacio de distanciamiento entre los centros de cultivo, las densidades (kg /m3) en las jaulas de cultivo llegan a valores superiores a los que se utilizan en Chile, e igualmente utilizan estos medicamentos para controlar enfermedades bacterianas. Lo mismo que en Canadá, las Islas Faroe y el Reino Unido, países donde también se cultivan intensivamente los salmones. La gran diferencia con nuestro país, es que en Chile existe una bacteria que enferma gravemente a los peces (Piscirickettsia salmonis o SRS), la cual es responsable de más del 85% de los antibióticos utilizados. A pesar de que se usan vacunas para la prevención, tal como en los humanos, los peces igual se enferman y por lo tanto necesitan ser tratados con antibióticos para evitar que la enfermedad siga propagándose y también para mantener su bienestar
La realidad dice que la mayoría de las infecciones de resistencia a los antibióticos, son adquiridas en hospitales y otros centros de cuidados de la salud. El uso común de antibióticos y desinfectantes en estos lugares, necesariamente significa que más bacterias resistentes se encuentran en el ambiente.
Si se usan correctamente, los antibióticos son parte de las herramientas efectivas con las que cuentan los productores y veterinarios para mantener la salud y bienestar animal. La gran mayoría de los antibióticos son usados, ya sea en animales o humanos, pero no en ambos, por lo que la creencia de que muchos de los antibióticos “críticamente importantes” son usados en animales, no está respaldada por datos.
Nuestra compañía entrega anualmente información del consumo de fármacos, por tonelada producida, en los Informes de Sustentabilidad de la Industria, a través de SalmonChile y también por medio de Global Salmon Initiative (GSI), asociaciones de las cuales somos miembros. En relación a nosotros, la información ha estado siempre disponible para investigadores, ONG´s y otros, por lo que no se puede “acusar” a toda la industria de poca transparencia en este tema.
No, los fármacos usados en salmonicultura rara vez son los mismos que en humanos. Para que bacterias de la acuicultura lleguen a modificar bacterias que producen enfermedades en humanos (traspasándoles sus genes de resistencia), tendrían que estar ambas en contacto. ¿Cómo puede ocurrir eso? Una vía es consumir algún producto del mar que haya estado cerca de las bacterias resistentes, para que llegue a nuestro cuerpo y luego se encuentre con la bacteria que causa enfermedades en humanos, y le transfiera los genes de resistencia. La probabilidad de que ello ocurra es muy baja, por ello es que podemos afirmar que no es un tema de Salud Pública. Por otro lado, pese a que en los últimos años los tratamientos antimicrobianos para salmones de cultivo en Chile han descansado casi en su totalidad en el Florfenicol (~90%), droga específicamente desarrollada para uso veterinario, y de la cual no existen tratamientos médicos en humanos que utilicen este antibiótico en ningún lugar del mundo. A la fecha, no hay evidencia científica de que se haya generado resistencia. El uso de Oxitetraciclina representó el restante 10% y, a pesar de que puede ser usado eventualmente en humanos, no se encuentra dentro del listado de importancia crítica entregado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El salmón adquiere su coloración al consumir alimentos, a menudo krill y otros crustáceos que contienen pigmentos llamados carotenoides. La alimentación del salmón de cultivo se complementa con carotenoides como la axtasantina natural y/o sintética, es decir, los mismos que encontramos en la naturaleza.
El gran problema que enfrenta hoy la salud pública es que el uso de antibióticos en general (en salud humana, producción animal y/o vegetal) selecciona bacterias resistentes a ellos, las cuales pueden traspasar sus genes a bacterias que son patógenos humanos, disminuyendo la eficacia de los antibióticos que se utilizan para tratar importantes enfermedades. En salmonicultura, se tratan enfermedades específicas de peces que no afectan a las personas, con antibióticos que se utilizan muy rara vez o nunca en humanos. Esto ya disminuye la criticidad del uso de antibióticos para la misma Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que esta organización clasifica los antibióticos en categorías de acuerdo a su importancia para los tratamientos de enfermedades humanas. Existen diversas categorías para dimensionar el impacto de los antibióticos: categoría 1 es de alta importancia, categoría 2 de importancia media y categoría 3, de baja importancia. Los productos de salmonicultura corresponden a la categoría 3 y algunas veces a categoría 2, por lo que no son un foco de preocupación de Salud Pública para la OMS.
El salmón de cultivo, que se comercializa por las empresas productoras chilenas a más de 100 países, no contiene antibióticos y de contener algo, siempre serán residuos que están por debajo de los niveles permitidos por la autoridad nacional, internacional y los mercados de destino como Estados Unidos, Japón, Brasil y Rusia. Siempre que se administra un antibiótico a un pez, se requiere un período estricto de resguardo o "carencia" antes de que el pez pueda ser cosechado y procesado. Este programa de control oficial es monitoreado por el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca), similar a lo que ocurre en otras producciones de animales de consumo (vacunos, cerdos, aves). El consumo de salmón es absolutamente seguro, de hecho, la proteína del salmón es la más segura entre las que se distribuyen y que están disponibles comercialmente.
Ventisqueros, en los últimos años ha logrado disminuir un 75,8% el consumo de antibióticos. Durante el año 2019, Ventisqueros utilizó 180 gramos por tonelada de producción cosechada (DP/ton cosechada). Cuando se dice que nuestra compañía usó en promedio 180 gramos de antibióticos por cada tonelada cosechada de salmón en promedio, se está diciendo que utilizó 180 gramos de antibióticos por cada 1.000.000 de gramos (1 Ton) de salmón cosechado, es decir: 0,00018%. La prescripción de antibióticos para nuestros salmones es realizada por un equipo de profesionales médicos veterinarios, quienes se encargan de la salud y bienestar de los peces. Su uso es necesario para controlar cuadros bacterianos que afectan a los salmones, pero esos fármacos no tienen efectos en la salud humana.
No, en absoluto. Los peces viven en forma natural, en cardúmenes, incluso cuando hay mucho espacio abierto. En la producción de salmones cultivados, los peces tienen suficiente espacio para nadar y moverse libremente. De hecho, la relación de volúmenes que Ventisqueros usa en su producción es de: 7% de salmones y 93% de agua. Los tipos de jaulas que utilizamos y en que crecen nuestros salmones, son módulos de 40 x 40 mts. lo que implica un volumen de 24.000 m3.
Los escapes de salmón de cultivo pueden dañar potencialmente las poblaciones de salmón salvaje en aquellos océanos donde existen, según la especie y la situación local -lo que no se da en el caso de las costas de Chile por lo que limitamos y mitigamos estos eventos de la mejor manera. Sin embargo, debido a los entornos hostiles en los que operamos, con fuertes temporales y vientos, estamos expuestos a accidentes y por lo tanto, existe riesgo de escapes. Como compañías individuales, hacemos todo lo posible para mitigar estos eventos a través de una serie de procedimientos internos, técnicas de gestión, reforzamiento de las estructuras, y continuamos buscando nuevas formas de asegurar aún más nuestras instalaciones. Respecto de los escapes en Chile, no existe evidencia que el Salmón del Atlántico se haya asilvestrado en Chile. No existe evidencia que hayan poblaciones autosustentables, reproductivas o migratorias de dicha especie. Tampoco hay evidencia que sea un depredador, ya que de acuerdo a los estudios, los peces escapados o han sido comidos por los lobos marinos o definitivamente no han sobrevivido. Los pocos peces encontrados post escapes, se observan sin alimento en el estómago, por cuanto no han aprendido a cazar su alimento, sino que desde su crianza, han sido alimentados por sistemas de alimentación con pellets.
Nuestro salmón se produce bajo los más altos estándares de producción y es trazable en toda la cadena productiva. Contamos con las más altas certificaciones, en BAP, con un 100% (4 estrellas) en Salmón del Atlántico y Salmón del Pacífico o Coho, y con certificación ASC para 58% de la biomasa cosechada del 2019 y esperamos el 80% de la cosecha para el 2020. Buscamos certificar bajo ASC el 100% de la biomasa cosechada en un futuro muy cercano. Además de estas certificaciones, nuestros salmones se producen, cosechan y procesan bajo rigurosas normas nacionales e internacionales, dependiendo del mercado de destino. https://www.purdue.edu/hhs/nutr/fish4health/ https://www.purdue.edu/hhs/nutr/fish4health/HealthBenefits/Omega3.pdf
Tanto el salmón de cultivo como el salmón salvaje o silvestre, han demostrado proporcionar cantidades similares de Omega-3 por porción. De hecho, un estudio realizado por la Universidad de Purdue (Indiana, Estados Unidos)1 que midió los ácidos grasos en 76 especies de peces, demostró que los de cultivo tendían a tener niveles más altos de Omega-3.
Sí, el pescado desempeña un papel muy importante en la nutrición, ya que aporta nutrientes esenciales como proteínas, grasas saludables, ácidos grasos Omega-3 de cadena larga, yodo, vitamina D y calcio. Se recomienda comer pescado dos o tres veces por semana. Este consejo corresponde a un total de 300 – 450 gramos de pescado a la semana, es decir, dos a tres porciones. Al menos 200 gramos deben venir de pescados grasos, tales como el salmón. Esa es la cantidad recomendada por diversas autoridades de la salud, sin importar la edad. Por ejemplo, la Dirección Noruega de Salud (Norwegian Directorate of Health) ofrece consejos dietéticos y recomendaciones para promover la salud de la población e invita comer pescado dos o tres veces por semana. Además, se ha examinado la correlación positiva entre comer pescado y la prevención de riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares graves y cáncer. • La ingesta de pescado, aceite de pescado y ácidos grasos Omega-3 poliinsaturados de cadena larga (EPA y DHA) reducen el riesgo de morir por enfermedades del corazón. • Los alimentos ricos en selenio reducen el riesgo de cáncer de próstata.
Existen estrictos controles de monitoreo en el momento de la alimentación para evitar pérdidas de alimento, como cámaras submarinas para cada jaula de cultivo, cámaras aéreas y personal en los módulos de cultivo y control de alimentación para detectar los momentos de saciedad de los peces y evitar que el alimento caiga al mar. Es importante destacar que el modelo productivo chileno promueve la rotación de centros de cultivo para permitir el descanso del medio y para asegurar que no se provocan daños al medioambiente. De esta forma, la Autoridad Nacional (Sernapesca) ha establecido estrictos mecanismos de control de la condición de los fondos de las jaulas, el cual previo a iniciar un nuevo ciclo productivo, es analizado por entidades externas. Si las condiciones medioambientales del fondo no son óptimas (se encuentran anóxicas o con evidencias de deterioro del ecosistema), la autoridad no permite la siembra de peces sino hasta cuando se haya demostrado que el entorno ambiental se hayan recuperado efectivamente.
El alimento para peces es un alimento balanceado, compuesto por materias primas marinas y vegetales, a las que se les agregan vitaminas y minerales. El salmón Silverside™ Premium Pacific Salmon de Ventisqueros, incluye AlgaPrime™ DHA, dieta en base de aceite de algas que reduce la cantidad de aceite de pescado, al mismo tiempo que mantiene altos niveles de Omega-3.
  • La acuicultura es parte de la solución para enfrentar un doble desafío: cómo alimentar a una población en crecimiento y en un planeta que se encuentra estresado en cuanto a su clima y biodiversidad.
  • Los peces de cultivo ayudan con la recuperación de las poblaciones de fauna acuática nativa.
  • Permite mejorar los suministros locales de alimentos y aumentar la diversidad de productos pesqueros disponibles.
  • Proporcionan una alternativa más saludable que la proteína animal terrestre.

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